Las
imágenes, las fotografías y las obras de arte ofrecen como recurso
educativo-didáctico posibilidades para comprender, analizar, explorar,
curiosear diversidad de conocimientos, reflexionar conceptos y discutir en
torno a ellos.
La
incorporación de la dimensión icónica en las secuencia de enseñanza y en la
planificación de actividades académicas requiere en principio planificar un
diseño didáctico para aprovechar el papel de la imagen como portadora de
conocimiento e información. Enseñar a mirar, supone descifrar y comprender,
poniendo en juego habilidades y procesos cognitivos para leer y percibir el
mensaje visual. Asimismo, implica activar conocimientos previos para otorgar
sentido a la imagen en torno a categorías conceptuales a través de estrategias
de participación activa y consciente (Augustowsky, 2011; Llorente Cámara, 2000;
Navarro Ruiz y Hernández Encuentra, 2004).
¿Cómo
presentar y enseñar a mirar las imágenes? No se trata de ver por ver, o sólo
usar la imagen como producto decorativo, sino de utilizar las ilustraciones
como estrategia pedagógica y didáctica para mejorar y facilitar el proceso de
enseñanza y aprendizaje en el interior del aula; de ofrecer andamios al alumno
para promover una lectura contextualizada y significativa con el objetivo de
favorecer el pasaje de la mirada espontánea y rápida hacia una mirada detenida,
abierta e inquisidora.
Para interpretar y analizar imágenes, la práctica de enseñanza
debe pensarse como una actividad planificada, como un proceso intencionado. Una
de las estrategias para guiar la lectura y observación de las ilustraciones es
la formulación de preguntas que ofrezcan al alumno una estructura para
desmenuzar, desarmar y de-construir, y que brinden la posibilidad de entablar
una conversación con las imágenes, establecer hipótesis, relacionar conceptos y
aprovechar los conocimientos previos, así como de inquirir sobre los distintos
elementos que la componen, con el objetivo de verla y entenderla desde otra
perspectiva más constructiva (Abramowski, 2009; Augustowsky, 2011; López
Valdovinos, 2001; Perales y Jiménez, 2002).
También
se alude a la importancia de contextualizar la imagen, es decir, complementar
la lectura de imágenes con otros recursos didácticos, tales como: biografía del
autor, texto impreso, búsqueda por internet, videos e ilustraciones digitales.
La importancia de integrar otras fuentes de información posibilita no sólo
ampliar la comprensión del mensaje icónico, sino además ampliar los modos de representación
y organización de conceptos (Llorente Cámara, 2000). Al respecto, Devoto (2013)
expone que las imágenes deben ser debidamente contextualizadas para atender a
la intención y la función que se le otorgó en un tiempo y espacio
determinado de creación; y al mismo tiempo portan información interesante sobre
el contexto cultural, social, político y económico en el cual el autor estuvo
inserto en el momento de producción.
Por
último, es interesante reconocer que la imagen es un soporte funcional, en
tanto las investigaciones llevadas a cabo en el campo educativo, encuentran a
ésta como recurso pedagógico que contribuye a: 1). La comprensión de contenidos
abstractos y difíciles de interpretar; 2). La motivación para aprender y
profundizar con lecturas complementarias; 3). La presentación de nuevos
conceptos; 4). La promoción del recuerdo de los contenidos aprendidos y
enseñados; 5). El fomento de una comunicación auténtica en el aula y
relacionada con la vida cotidiana; 6). La estimulación de la imaginación y
expresión de emociones; y 7). La activación de conocimientos previos (Alonso
Tapia, 2005; García Morales, 2012; Llorente Cámara, 2000; Otero y Greca,
2003; Sánchez Benítez, 2009).
Fuente: http://asri.eumed.net/6/educacion-imagenes.html
A continuación, se presenta una secuencia didáctica del área de Ciencias Sociales del Nivel Primario, con la intención de poner en práctica lo expresado anteriormente:
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