lunes, 10 de noviembre de 2014

Lenguaje Visual

Desde los inicios de la humanidad, las personas se han comunicado utilizando el lenguaje visual, es decir, a través de imágenes. Con el tiempo la imaginación y la creatividad de los seres humanos han desarrollado un lenguaje visual más complejo y elaborado.
Para que se produzca la comunicación es necesario que tanto el emisor como el receptor de los mensajes conozcan los códigos utilizados. El lenguaje visual es el código específico de la comunicación visual; con él podemos emitir y recibir mensajes percibidos mediante el sentido de la vista.

Imagen y realidad
En el proceso de comunicación visual intervienen, por un lado, la realidad, y por otro, la imagen, el emisor que construye la información grafica y el espectador que la recibe.
La realidad es todo aquello que es y que existe verdaderamente, mientras que una imagen es una apariencia realizada mediante el lenguaje visual.
Para comunicarse, el emisor crea una imagen que sustituye a la realidad, transformándola con el fin de darle un significado concreto y aportando su conocimiento personal. El espectador, a su vez, asocia lo que sabe a la imagen recibida, por lo que la imagen no es la realidad sino la apariencia de una realidad representada en un soporte físico, donde se mezclan las experiencias comunes de varias personas.

Así, dependiendo de los intereses del emisor, este utilizara imágenes con diferentes grados de semejanza con la realidad. Cuando el emisor no desea que se produzca semejanza entre el objeto representado y la realidad, utilizara una imagen con un grado de iconicidad más bajo para evitar así confundirlo con la realidad.


Formación y función sociocultural de las imágenes
La imagen constituye uno de los fenómenos culturales más importantes del entorno humano y cumple diferentes funciones en relación directa con las normas sociales, políticas, culturales o económicas de una sociedad.
Se ha asociado a sucesos cotidianos, como en las pinturas románticas donde se representan a personajes con diferentes oficios, y también en nuestro entorno cercano, como una torta de cumpleaños con velas en una fiesta.
La imagen también tiene un valor didáctico, y se utiliza para motivar con imágenes exhortativas que, por su expresividad, produzcan emociones de aceptación o de rechazo, para informar sobre las distintas fases de un proceso o ilustrar conceptos mediante diagramas y esquemas que simplifican realidades complejas difícilmente comprensibles a simple vista. A través de la imagen podemos realizar comparaciones de diferentes aspectos de una misma realidad, describiendo paisajes y objetos, o identificar personajes, países, etc.

La fotografía

Desde su descubrimiento, a mediados del siglo XIX, la fotografía se ha convertido en una técnica imprescindible en la transmisión de información visual y en la comunicación gráfica.
La palabra fotografía significa “dibujo o escritura con luz”, la cámara es un mecanismo que produce una imagen a partir de la luz reflejada por los objetos o personas. Además permite que esa luz, al incidir sobre un material sensible (película), deje su huella, que al ser revelada forma la imagen o fotografía (fotografía tradicional).
Podemos considerar la fotografía como un procedimiento que nos hace posible reflejar o representar la realidad mediante imágenes estáticas correspondientes a un momento determinado. En este sentido la fotografía puede ser un testimonio o evidencia de instantes seleccionados; puede servir como autentificador. Pero también dados los medios existentes hoy día de trucaje fotográfico, puede ser también un medio para manipular la realidad. Es decir, la fotografía es un medio de representar la realidad, no es la realidad, ni su duplicidad.

Características de la fotografía
Se elimina la tercera dimensión. 
 Al realizar una fotografía se está seleccionando la realidad (el encuadre).
Paralizamos el tiempo. Se elimina el movimiento pero existe la posibilidad de reproducir fotográficamente el movimiento mediante el empleo de foto movida.
La fotografía permite alta definición.
Podemos alterarla con programas informáticos (Photoshop): Luminosidad, escala, situación etc.
Transmite solo estímulos ópticos. 

Los géneros fotográficos
La fotografía, de igual manera que el cine y la televisión, se especializa en una serie de campos determinados:
  • Fotografía científica: La fotografía se ha convertido en una herramienta de trabajo muy valiosa para la ciencia, puesto que permite captar imágenes que el ojo humano no puede percibir, desde las imágenes microscópicas de microorganismos, hasta las macroimágenes tomadas desde satélites, pasando por la fotografía naturalista y subacuática.
  • Fotografía artística: Con ella, el fotógrafo crea mensajes estéticos que, muchas veces, están llenos de intencionalidad y nos sugieren todo tipos de ideas. Muchas fotografías artísticas están cargadas de críticas y denuncia social.
  • Fotografía periodística: La fotografía se ha convertido en un elemento de apoyo imprescindible para noticia o articulo. El fotógrafo de prensa debe captar en cada momento la actualidad y tener su imagen disponible al cierre de la edición. Dentro de este campo esta, también, la fotografía reportaje; en ella el fotógrafo analiza un tema, dando la mayor información visual posible y en muchos casos su punto de vista.
  • Fotografía publicitaria: La fotografía encuentra en la publicidad un amplio campo de aplicación, en el cual la exigencia de cuidar hasta el último detalle se aplica con el máximo rigor. La iluminación, los colores, la puesta en escena, influirá en el resultado final, que tiene que adaptarse a la idea del publicista.

Algunos elementos para pensar en el lenguaje de las imágenes en la educación

El poder de las imágenes. Hay imágenes que nos hacen llorar; otras tienen la capacidad de hacernos estremecer de emoción y ternura; algunas pueden lograr que exclamemos, y otras, directamente, consiguen que apartemos la vista. Las imágenes nos provocan, despiertan reacciones, nos golpean, en síntesis: tienen poder. Son como unos “potentes prismáticos” que intensifican la experiencia e iluminan realidades que de otro modo pasarían inadvertidas. Por eso los estudiosos de la cultura visual insisten con que las imágenes son poderosos vehículos de transmisión de ideas, valores, emociones. Y cumplen muchas funciones: aportan información y conocimientos, generan adhesión o rechazo, movilizan afectos, proporcionan sensaciones, generan placer o disfrute. Dice la historiadora del arte Laura Malosetti Costa que lo que le otorga primacía a las imágenes visuales en materia de aprendizaje es su poder de activación –de la atención, de las emociones- en el observador.

La polisemia. Otro rasgo central de las imágenes es su ambigüedad, su polisemia, su apertura a múltiples significados nunca dados de antemano. Las imágenes no son transparentes ni unívocas: “No existe un significado único ni privilegiado frente a una imagen sino que ésta renueva sus poderes y sentidos completándose en la mirada de cada nuevo espectador”. Las imágenes tienden a escaparse de las generalizaciones que proponen los conceptos y suele resultar complicado –además de poco provechoso pretender constreñir su interpretación. La polisemia de las imágenes puede llegar a explicar cierta sensación de falta de control o desorden en el trabajo pedagógico con ellas, sensación que es deseable animarse a transitar pues los resultados pueden ser insospechados.

La relación entre palabras e imágenes. Muchas veces decimos que hay imágenes que nos dejan mudos o que nos sobrepasan; o que las palabras no alcanzan a dar cuenta de lo que una imagen sí puede. Pero también hay situaciones en las que las palabras nos auxilian para entender, explicar y hacer hablar a aquellas imágenes que parecen ofrecer resistencia al entendimiento y la comprensión. Las palabras y las imágenes son irreductibles unas a otras, pero, al mismo tiempo,  están absolutamente intrincadas: Se cruzan, se vinculan, se responden, se desafían, pero nunca se confunden. Ambas se exceden y desbordan, y ahí radica la riqueza de su vínculo. Uno de nuestros desafíos es atravesar esta tensión sin reducirla. En este sentido, es recomendable dejar un poco solas a las imágenes y no encerrarlas de inmediato en la prisión de algunas palabras; así podrán “transpirar” lo que tienen para transmitir. Pero tampoco se trata de abandonarlas a su suerte y, simplemente, guardar silencio. Entre el extremo del “puro silencio” y el de “las palabras que pretenden decirlo todo” hay en el medio muchos matices por explorar, sobre todo a la hora de pensar en la transmisión.

La relación entre ver y saber. ¿Qué vemos cuando miramos? ¿Solo vemos lo que sabemos? ¿Es posible ver más allá de nuestro saber? ¿Lo que vemos interroga nuestros saberes? Es cierto que nuestros saberes configuran nuestras miradas —el ejemplo más claro es que, frente a una misma imagen no todos vemos lo mismo—. Pero también es posible que, ante una experiencia visual, nos encontremos “viendo” más allá de lo que sabemos o de lo que esperábamos ver: una imagen puede cuestionar nuestros saberes y desestabilizarlos. Es por esto que la simple pregunta “¿qué ves?” puede inaugurar recorridos inesperados. Para ello hay que darse un tiempo en el trabajo con imágenes.
Además de proponer otro registro, otra textura, luminosidades y opacidades, las imágenes requieren de otros tiempos: ¿Cuál es el tiempo propio del “mirar”? ¿Cuánto dura? ¿Qué lugar ocupa allí el silencio, la espera? ¿Cómo se da un espacio para que sobrevenga la palabra?

En síntesis, si queremos trabajar pedagógicamente con imágenes debemos tener en cuenta sus poderes, que son polisémicas, que no todos vemos lo mismo cuando miramos.
Que no hay otra alternativa que situarse en el cruce de palabras que faltan, sentimientos desbordantes, ideas desordenadas, sonidos ensordecedores y silencios. Se trata, junto con los alumnos, de enseñar y aprender a mirar, escrutando a las imágenes desde distintos ángulos, desarmándolas y rearmándolas, imaginando con ellas y a partir de ellas, sin perder de vista que, del mismo modo que las palabras, las imágenes son colectivas y se comparten.
Si tenemos presente que lo visible es algo que se produce, y que al lado de toda visibilidad habrá siempre una invisibilidad, constataremos que al lado de toda pedagogía de la imagen habrá también una política, construyendo una mirada, y no cualquiera, del mundo.